Somos la imagen comparada de lo que queremos ser, intentamos ser lo que no se parece a nosotros y vamos como los salmones contra la corriente de lo que la naturaleza hizo de nosotros.
Cuando observamos la explicación que Freud le dio al funcionamiento de la mente, entendemos claramente la acción y veracidad de las tres dimensiones que él propone; el ello, el Superyóy finalmente el Yo, el primero según la teoría de Psicoanálisis, nos plantea el hombre instintivo y animal que no lucha con leyes, el segundo es por el contrario el hombre de compostura y recato social que entiende de etiqueta;y por último hallamos la mediación entre los dos con un término conocido, el YO.
Este último término que pretende ser un trapecista equilibrado, sabe que de alguna forma habrá que enfrentarse algún día con la percepciónque tenga de sí mismo, es decir tendrá por fin que enfrentarse cara a cara con su mayor temor, su auto concepto.
Nadie dijo que realizarse un auto concepto, analizarlo y a partir de ello saber medianamente quienes parecemos ser, sería malo; sin embargo cuando llega la hora de comparar ese auto concepto, con una imagen reconocida, un artista, una modelo etc., posiblemente si estemos cayendo en un gravísimo error. Porquees allí donde empieza a ser negativo este hecho y las marcas si están dispuestas a sacarle el mayor provecho.
¿Por qué pretendemos comparar y evaluar todos nuestros actos, cuando sabemos que ni siquiera la felicidad tiene parámetros a seguir?, el mundo de hoy se apropia de bellezas animadas que datan de una estética bastante relativa y sobretodo dañina. Los productos, imágenes y publicidad que vemos al respecto hablan de ese hueco que parece que existe.
El libro La interpretación de los Sueños de Sigmund Freud, nos muestra claramente este hecho, el ser humano tiene sueños de niño, es decir si tiene una represión, algo que quiso realizar o una actitud que quería mostrar y no lo hizo, seguramente se soñara haciéndolo. Esto es porque necesitamos objetos o actitudes que llenen los espacios bien sean sentimentales o físicos, que creemos le falta a nuestro auto concepto. Parece que el Yo freudiano no será feliz, si de ese “equilibrio” no saca su complemento.
Para mostrar claramente el ejerció de las marcas en este conflicto humano, debemos saber que los productos y sus imágenes reflejan lo que la persona ve de ella en él, es decir el producto será siempre el reflejo del auto concepto de sus clientes o el complemento “perfecto” del mismo.
Seguramente el auto concepto servirá para alimentar el autoestima, siempre y cuando no sea objeto de comparación.
Como bien lo afirmó Lipovetsky, estamos en la Era del Vacío. Andamos por el mundo perteneciendo a sociedades de consumo como narcisos, inmersos en nuestro querer propio; dejamos ese sin sabor anti progresista que nos mata, que nos deja una ausencia de todo conocimiento, ese hueco, ese vacío.
La palabra consumismo proviene del latín consumere que traduce gastar o destruir. Y sí, yo creo que es un término apropiado para el consumo, el ismo de la destrucción. Al parecer damos de comer a peces que dan vueltas como bailarinas en un acuario doméstico.
Es difícil imaginar una evolución como personas, cuando hacemos parte de un grupo de seres que estudia para promover cada vez más una actitud consumista, banal, superficial, estética y fría. El hecho de apoyar las actividades y rutinas consumistas tal vez sea algo inevitable, pero tenemos que marcar los límites del mercadeo y la publicidad; es importante saber hasta qué punto, como agentes de marketing dejamos de ser personas y tratamos a los seres humanos como los mismos productos que les vendemos.
Tal y como lo afirma Naomi Klein en el capítulo sin espacio de su reconocido libro NO LOGO, las marcas y los agentes de marketing que las dirigen invaden los espacios posibles para lograr una persuasión total, todo en torno al consumo que es precisamente un adiestramiento a lo largo de los años. Esta sociedad de consumo, que en pro de las ventas hemos ido creando desde el nacimiento del marketing, se ha convertido en un monstro demandante, y cada día hay un nuevo producto que ‘satisface sus necesidades’.
Adicional a ello, sabemos que hay productos en el mercado que son nocivos para la salud, maléficos con el medio ambiente y perjudiciales para la mente, y sin embargo seguimos vendiendo.
Y no es solo vender el producto, también hablamos de vender esa imagen, esa personalidad, por medio de la publicidad. En el siglo XX un grupo de teóricos que se denominó ‘la Escuela de Frankfurt’ planteó que las personas están siento atacadas completamente por los medios de comunicación para motivar el consumo, muestran a los receptores de la información publicitaria como seres pasivos, a quienes se les engaña y convence. La contraparte se defiende manifestando que los ‘consumidores’ son seres proactivos dentro de la comunicación y escogen cuáles mensajes procesar.
El punto está en analizar muy bien los tentáculos de la publicidad, sus alcances y sobre todo las consecuencias en las personas que ven día a día modelos y estilos de vida a seguir; aunque como mercadólogos nos basemos en que las personas escogen y saben qué mensajes, imágenes y qué información procesar, sabemos que estamos condicionados psicológicamente para actuar debido a la repetición.
Un ejemplo de ello es que usamos la psicología para que ellos actúen a favor del consumo, los analizamos y manejamos para influir en su comportamiento, es decir, que compren lo que les vendemos.
Cuando sea el momento de ejercer hay que aplicar la prudencia para que nuestra motivación a la compra no se vuelva el “destru-ismo” de las personas, del planeta y por qué no, de nosotros mismos.
Es preciso vigilar los deseos del cuerpo, pues el cuerpo pide placeres vanos, efímeros y deplorables, que si no se regulan con gran moderación irán a parar a la sensación opuesta.
Pensar en todo el proceso que requiere la elaboración de un producto es, en cierta forma, algo sencillo; generalmente todos los departamentos de una entidad están al tanto de lo que sucede con él hasta que sale por la puerta grande y suena la registradora. Pero ¿qué pasa cuando el ejecutivo de marketing pasa por alto el destino final de su producto?, o peor aún, ¿cuando está perdiendo mercados por no cambiar sus técnicas anti ecológicas?
Es en este punto en el cual recae la responsabilidad social que tiene una empresa con respecto a su entorno. Ahora y en el futuro es tarea indispensable del departamento de mercadeo saber cuál va a ser el proceso de eliminación del producto vendido; también saber en qué procesos tiene que implementar técnicas favorables con el medio ambiente.
Tal y como lo afirma el artículo de marketing ambiental que propone Tierra en uno de sus sitios web; la mentalidad de los consumidores y el posicionamiento depende ahora del grado de conciencia ambiental que la marca demuestre. El punto está en que las conciencias de los consumidores deben estar a la par con la de los agentes de marketing, si su mentalidad cambia, la del marketing también tendrá que cambiar.
La Fundación Tierra ha realizado un espacio dentro de su paquete, se llama Tierra org, y es un nuevo sitio que está a la vanguardia de la ecología y la relaciona fuertemente con la producción de marketing ambiental, desde un punto de vista favorable para el medio ambiente, mientras que otros personajes lo asocian positivamente con relación al posicionamiento de la marca.
Con respecto al tema, Germán Valles pina en uno de los portales empresariales llamado Navactiva, que el marketing ambiental es una estrategia efectiva para lograr posicionamiento; propone una serie de instrumentos en su artículo, en los cuales trata aspectos como la contaminación de su producto, el destino final y descomposición del mismo, la etiqueta, diseño ecológico para los productos, entre otros; además plantea las ventajas que se obtienen con la implementación de esta técnica en su empresa.
El marketing ambiental no solo ayudará a captar la atención de los consumidores que tienen conciencia ecológica, sino que motivará a otras entidades a implementarlo y de esta forma ser más amables con el medio ambiente.
Y sí, el marketing ambiental puede ser la respuesta a la imagen contaminada de sus productos o sus servicios, si lo implementa seguramente logrará acaparar mercados ambientalistas y de paso puede estar haciéndole un favor a su entorno.
Hola Navegantes ecológicos:
Mi nombre es Iris Garavito Cruz, soy estudiante del Politecnico Grancolombiano y me preparo en la carrera de Mercadeo y Publicidad; tengo como propósito hacer una fusión, se trata de unir una estrategia de mercadeo, con una visión ecológica, y así lograr un POSICIONAMIENTO ECOLÓGICO.
Y sí, creo que si se puede, y pretendo hacer un marketing viral con ello. Por tal motivo la perspectiva y objetivo de este espacio es, principalmente para echarle un vistazo a esos errores que podemos cometer contra la integridad de nuestro entorno en el oficio de nuestras carreras...
Cuando por fín entendamos el valor de este paraíso, comprenderemos que nuestra labor en la vida no es tan efímera y pasajera como creemos... los invito a que hagamos algo por no hundirnos cada vez mas en las gotas ácidas que caen con mas frecuencia en nuestras indiferentes cabezas, seamos la boca, tomemos la palabra de aquellos que como los arboles no tienen voz y alimentemos ese murmullo que todos oímos pero al cual pocos le hacemos caso.
Por un progreso ecológico..se despide'Mente de Controversia' (Iris).